Una ficha de casino y una tarjeta regalo de una gran tienda online valen las dos algo. Pero solo una de ellas es dinero en sentido pleno, y no es la que dirías. La diferencia no está en el material, ni en que alguien le haya impreso una cifra encima. Está en tres trabajos concretos, que una cosa sabe hacer o no sabe hacer. Cuando los tengas claros tendrás también un test, aplicable a cualquier cosa que se te ponga delante.
Los tres trabajos que una cosa tiene que saber hacer
El primer trabajo es servir de medio de cambio. Lo aceptas incluso cuando de esa persona no necesitas nada, porque sabes que el siguiente te lo aceptará a ti. Es el único de los tres que no depende de ti, sino de los demás, y es el primero que se cae.
El segundo es servir de unidad de cuenta. Es la vara con la que se mide el precio de todo lo demás. Sin una vara común tendrías que saber cuántas pastillas de jabón vale una barra de pan, y cuántos lápices una pastilla de jabón, para cada pareja de cosas del mundo.
El tercero es servir de depósito de valor. Lo guardas hoy y lo gastas dentro de seis meses, y mientras tanto no se te deshace en la mano.
La idea ya está en Aristóteles, en la Ética a Nicómaco; William Stanley Jevons la ordena en 1875, en Money and the Mechanism of Exchange, aunque allí enumera cuatro funciones — la lista de tres que hoy se enseña llega después, fundiendo dos de ellas.
El test, con seis cosas que tienes alrededor
Empieza por los puntos de fidelidad de la cadena donde haces la compra. Algo de valor conservan, porque mañana te los gastas allí dentro. Pero nadie más te los acepta, y ningún precio del mundo está escrito en puntos. Veredicto: no es dinero, hace un oficio y medio.
Una tarjeta regalo de una gran tienda online da un paso más: esa sí la gastas de verdad, y mantiene su valor mientras la tienda exista. Solo que la gastas en un único sitio, y los precios siguen escritos en otra unidad. Veredicto: casi dinero, pero de un solo sitio.
Las millas de una compañía aérea valen algo y se cambian por algo. Pero solo por ciertas cosas, y aguantan mientras aguanten las reglas del programa, que pueden hacerlas caducar. Veredicto: no es dinero, y demuestra que «vale algo» no basta.
La ficha de casino le da la vuelta a la intuición. Dentro del edificio la aceptan todos, allí dentro los precios están escritos en fichas, y puedes guardártela en el bolsillo hasta esta noche. Tres oficios de tres. Veredicto: dinero pleno, en un territorio pequeño.
El dinero del Monopoly parece cercano y no lo es. Dentro del juego mide los precios, pero dentro del juego no compras nada de verdad, y fuera no te lo acepta nadie. Veredicto: no es dinero, y lo que falta es justo el oficio que tiene que ver con los demás.
Queda el saldo de la app de tu banco. Lo aceptan todos, los precios están escritos en esa unidad, y puedes dejarlo ahí hasta el año que viene. Tres de tres, y no es un montón de billetes dentro del teléfono. Veredicto: es dinero — y es una línea que alguien escribió.
| objeto | medio de cambio | unidad de cuenta | depósito de valor | veredicto |
|---|---|---|---|---|
| los puntos de fidelidad del súper | no — nadie te los acepta fuera de allí | no — ningún precio se mide en puntos | en parte | no es dinero: hace un oficio y medio |
| una tarjeta regalo de una gran tienda online | casi — solo dentro de esa tienda | no | sí, mientras la tienda exista | casi dinero, pero de un solo sitio |
| las millas de una compañía aérea | en parte, y solo para ciertas cosas | no | frágil: dependen de reglas que las pueden hacer caducar | no, y muestra que «vale algo» no basta |
| una ficha de casino | sí, dentro del edificio la aceptan todos | sí, allí dentro los precios están en fichas | sí | dinero pleno, en un territorio pequeño |
| el dinero del Monopoly | no | sí, pero solo dentro del juego | no | no: falta la parte que tiene que ver con los demás |
| el saldo de la app de tu banco | sí | sí | sí | sí — y es solo una línea que alguien escribió |
Dónde está de verdad la frontera
Relee la columna de los veredictos: la frontera no pasa entre las cosas hechas de material precioso y las hechas de papel o de nada, sino entre lo que un grupo de personas acepta y lo que no acepta. La ficha lo dice del modo más corto: es dinero dentro del edificio y cartón de color en la acera de enfrente. En el objeto no ha cambiado nada, ha cambiado quién hay alrededor.
Lo cual explica los dos casos que parecen absurdos. Cuando el grupo se estrecha, el dinero se lo fabrica solo: en un campo de prisioneros alemán los precios acabaron expresándose en cigarrillos, y en cigarrillos se hacían incluso préstamos, según lo contó R. A. Radford, economista y prisionero allí. Y cuando el grupo está de acuerdo, el objeto puede incluso desaparecer: en la isla de Yap una de las grandes piedras que servían de riqueza se hundió durante el transporte, y la familia siguió siendo igual de rica, porque todos sabían de quién era.
Y entonces por qué nos parece que el dinero es el objeto
Si el dinero es un acuerdo, queda por explicar por qué seguimos imaginándolo como una cosa. La razón es que durante milenios una cosa la hubo de verdad, y pesaba. Las primeras monedas conocidas se acuñaron hacia el 600 a. C. en el reino de Lidia, en la actual Turquía occidental, en electro, una aleación natural de oro y plata. El primer papel moneda de verdad apareció en China en el siglo XI, bajo la dinastía Song: primero recibos emitidos por mercaderes y luego, desde 1024, por el Estado.
Mira la dirección. Piedra, metal, papel, un signo escrito. En cada paso el objeto pesa menos y el acuerdo pesa más.
El día en que se cortó el último hilo
El último hilo se cortó en una fecha precisa. El 15 de agosto de 1971 Estados Unidos suspendió la posibilidad de que los demás países convirtieran dólares en oro: el sistema vigente desde 1944 fijaba el cambio en treinta y cinco dólares la onza. La palabra que se usó entonces fue «temporal», y nunca se restableció.
La parte que importa es el día siguiente. En los bolsillos de la gente no había cambiado nada: los mismos billetes compraban el mismo pan. Había cambiado solo lo que estaba detrás. Y para entonces el billete ya era minoría: el Bank of England escribió en 2014 que en el Reino Unido el 97 % del dinero en manos del público son depósitos bancarios, no efectivo. Es un dato de un solo país y de un solo año, pero la dirección la dice entera.
Cuando el acuerdo se acaba
Un acuerdo, sin embargo, también puede acabarse, y no hace falta un siglo. El 16 de enero de 2009 el banco central de Zimbabue emitió un billete de cien billones de dólares zimbabuenses: el primer día valía unos treinta dólares estadounidenses, a las pocas semanas ya no valía nada, y en junio el país abandonó su propia moneda. Papel idéntico, tinta idéntica, firma idéntica.
Aquí suele llegar la objeción: entonces es todo falso. No. «Acuerdo» no es lo contrario de «real». Un acuerdo que millones de personas respetan cada día sin haberlo hablado nunca está entre las cosas más sólidas que hemos construido. No es sólido como un ladrillo: es sólido como una lengua, que nadie ha firmado y que no puedes dejar de hablar tú solo.
Vuelve a hacer el test
El test ya lo tienes, y el último objeto de la lista era el tuyo. El saldo que ves al abrir la app del banco hace los tres oficios y no está hecho de nada que puedas sostener en la mano: es una línea, escrita por alguien, que todos a tu alrededor tratan como verdadera. Funciona por el mismo motivo exacto que la ficha del casino. La única diferencia es el tamaño del edificio.
En resumen
- El dinero no es una sustancia: es un acuerdo, y el objeto es solo el sitio donde ese acuerdo se escribe.
- Algo es dinero cuando hace tres oficios a la vez: medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor.
- El oficio más difícil es el primero, porque no depende de ti sino de que los demás acepten.
- Una ficha es dinero pleno dentro del casino y cartón de color en la acera de enfrente: en el objeto no ha cambiado nada.
- El saldo de la app de tu banco pasa los tres tests sin estar hecho de nada que puedas sostener en la mano.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las tres funciones del dinero?
Medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor. Medio de cambio significa que los demás lo aceptan a cambio de bienes y servicios. Unidad de cuenta significa que los precios se expresan en esa unidad. Depósito de valor significa que puedes conservarlo y usarlo más adelante.
¿Por qué vale algo un billete?
Un billete vale porque las personas que te rodean aceptan el acuerdo que representa, no porque el papel valga algo. Se ve cuando ese acuerdo termina: el papel, la tinta y la firma siguen idénticos, pero ya nadie te da nada a cambio del billete. El objeto sobrevive a la función.
¿Una ficha de casino es dinero?
Dentro del casino sí, en sentido pleno: todos la aceptan, allí dentro los precios se expresan en fichas y puedes guardarla para usarla más tarde. En la acera de enfrente ya no lo es, y la ficha no ha cambiado. Es la prueba más corta de que el dinero depende del grupo que lo acepta.
¿Las millas aéreas y los puntos de fidelidad son dinero?
No, ni unas ni otros. Conservan una parte de valor y se cambian por algo, pero solo por ciertas cosas y solo con quien los emite, y ningún precio se mide en millas ni en puntos. Además dependen de reglas que pueden hacerlos caducar. Valen algo sin ser dinero.
¿El saldo de la cuenta es dinero aunque no sea físico?
Sí. El saldo que ves en la app del banco hace los tres trabajos del dinero: lo aceptan como pago, los precios se expresan en la misma unidad y puedes guardarlo para gastarlo más adelante. El dinero no necesita existir como objeto: puede ser un registro, es decir, una línea que alguien escribió.
¿El dinero tiene que estar hecho de algo valioso?
No, y la historia lo demuestra en las dos direcciones. Grandes discos de piedra han servido de riqueza incluso quietos o hundidos en el mar, mientras que billetes perfectamente impresos han dejado de comprar nada en cuestión de semanas. Lo que decide no es el material, sino que un grupo de personas acepte esa cosa.
Fuentes
- Bank of England — Money creation in the modern economy (2014)
- R. A. Radford — The Economic Organisation of a P.O.W. Camp (1945)
- Milton Friedman — The Island of Stone Money (Hoover Institution)
- Federal Reserve History — Gold Convertibility Ends (1971)
- Smithsonian — Billete de 100.000.000.000.000 de dólares de Zimbabue